Los largometrajes que marcaron 2018

En el cine, este año que casi termina fue marcado por la llegada a las salas y muestras de cintas de grandes directores consagrados, como Agnès Varda, Roman Polanski, Wim Wenders, Gus Van Sant, Lars Von Trier, Steve McQueen, Carlos Carrera o Carlos Reygadas, por citar varios ejemplos.

Pero también otros directores lanzaron sus óperas primas, causando una buena impresión entre la crítica. Así que aquí los largometrajes, estrenados en salas, muestras, festivales o foros, que marcaron este 2018.

“Buscando”

Aneesh Chaganty, EU

En teoría esta película es un thriller, pero por sus características audiovisuales podría decirse que es una variación del falso documental o del metraje encontrado, consistente en mostrar todo el tiempo la pantalla de una computadora, algo ya visto en otras películas, como “Open windows” (Nacho Vigalondo) o “Eliminar amigo” (Levan Gabriadze). Pero “Buscando”, ópera prima de Chaganty, cobra relevancia por dos aspectos: su temática y su guión.

Su argumento es muy de actualidad, nos presenta el núcleo familiar roto tras la pérdida de un ser querido y la falta de comunicación entre una hija y su padre. La joven desaparece y ante la falta de avances, el padre decide buscar en el sitio que guarda los secretos de una adolescente hoy en día: su computadora. Y desde la pantalla del ordenador viajamos de casa en casa, hacia la comisaría, hasta un lago y un paraje.

La película provoca la reflexión acerca de la vida conectada de la actualidad y la incomunicación con nuestros cercanos, con giros de guión que la hacen una excelente propuesta.

“Isla de perros”

Wes Anderson, EU

El director estadunidense regresa a la animación con esta narración de un niño de 12 años que debe ir a buscar a su mascota a una isla, donde han sido exiliados todos los caninos de Megasaki City. Se trata de una obra que además de ser potencialmente artística, es todo un manifiesto simbólico de su director, que encierra una declaración de amor por los animales y una reflexión de la convivencia que tenemos con ellos. En el Festival de Berlín, Anderson ganó como mejor director.

“Crimen en El Cairo”

Tarik Saleh, Suecia-Egipto

Llamada también “El Cairo confidencial” y “The Nile Hilton incident”, nombres que encierran referencias, esta película resultó una grata sorpresa, pues cuenta con todos los elementos requeridos para ser cine negro, herencia de los preceptos enumerados por Paul Schrader. Un refresco al género que se agradece bastante, además es sumamente entretenida.

Noureddine, un detective corrupto y ambicioso, es enviado al hotel Nile Hilton para investigar el asesinato de una bella mujer, ligada a las élites de Egipto, un caso que lo hará redescubrir su vida.

Ambientada en la temporada previa a la Primavera Árabe, resulta un fuerte relato de intenciones, que a su director y guionista le costó el permiso de entrada a su país y la prohibición de la cinta. En el Festival de Sundance de alzó como mejor película internacional.

“Hasta los dientes”

Alberto Arnaut Estrada, México

Tras 8 años de los lamentables sucesos en que los jóvenes estudiantes Javier Francisco Arredondo Verdugo y Jorge Antonio Mercado Alonso fueron ultimados a las afueras del Tecnológico de Monterrey, el director Alberto Arnaut Estrada, en su ópera prima, reconstruye paso a paso cada uno de los hechos para ofrecer la verdad ciudadana al público.

El realizador conocía a Javier Francisco e indignado por las versiones que circularon, comenzó a filmar este asombroso documental. Los testimonios son de gran valor y aporte para entender la situación aunque no hayamos tenido conocimiento previo. Una vez más, los documentales mexicanos sacando la casta.

“Caras y lugares”

Agnès Varda y Jean René (JR), Francia

Una peculiar combinación entre “road movie” y documental resulta en un diálogo artístico y humano entre la veterana directora francesa de 90 años y el artista visual urbano conocido como JR, de 36.

Varda es la abuela del movimiento de la Nueva Ola Francesa con influencia en el cine posterior. Hoy regresa con esta propuesta fresca, conmovedora, de extrema belleza tanto por lo que se ve en pantalla como las historias humanas, cotidianas, que convergen en esta obra de arte.

Ambos artistas viajan por el campo francés en un camión caracterizado como una cámara fotográfica análoga, con un pequeño set en su interior y una impresora de las imágenes en gran formato, muy al estilo del artista JR. A lo largo del camino y al calor de las charlas surgen algunas diversas temáticas que inquietan a ambos artistas, como la condición humana, el sentido de la vida y la cercanía de la muerte.

“Un lugar en silencio”

John Krasinski, EU

Largometraje de ciencia ficción, suspenso y terror del actor y director estadounidense John Krasinski, protagonista de la historia junto a su esposa Emily Blunt. Es su ópera prima como director, de la que también es autor del guión en colaboración con Scott Beck y Bryan Woods.

Cine creado para el entretenimiento pero que presenta una propuesta muy interesante. La película consigue narrar, pero sobre todo, adentrar al espectador en una historia a base de imagen pura. Sólo en contadas ocasiones se escuchan las voces de los actores, es decir, en casi la totalidad de la película se utiliza el lenguaje de señas y dotes actorales para transmitir sentimientos, emociones, ideas.

“Sin amor”

Andrey Zvyagintsev, Rusia

El director ruso propone una minuciosa revisión a la situación política y social de su país, desde el núcleo básico que es la familia.

Una pareja que está en trámites de divorcio vende el departamento donde vivían con su hijo de 12 años, Alexey. Tanto ella como él ya tienen una nueva pareja y su interés está enfocado hacia allá. Un día, después de la escuela, Alexey decide tomar un camino diferente al que lo lleva a casa. Y desaparece.

Se da parte a las autoridades y comienza su búsqueda, un proceso que revelará detalles de las relaciones interpersonales que existen entre los personajes, en las que queda de relieve la situación política y social de la Rusia actual. Esta cinta se llevó el Gran Premio del Jurado en Cannes.

“Llámame por tu nombre”

Luca Guadagnino, Italia-EU

Pese a ser enfocada en una relación de pareja entre dos hombres, el tema que aborda esta cinta es universal. ¿Quién no ha pasado en alguna ocasión por algún amor de verano o ese primer amor que se roba el corazón (y varias cosas más)? Es una de esas lecciones de la vida que estamos llamados a tener y a aprender de ellas. La historia, aunque es sencilla, al igual que su producción, consigue algo más importante que todo eso: llega al corazón. Es muy humana, es entrañable. Otras razones son: El guión de James Ivory (con base en la obra literaria de André Aciman), la disección del despertar al amor y a las relaciones humanas, las relaciones de familia, su fotografía naturalista, su aire de nostalgia, su estética ochentera y, sobre todo, la gran actuación de Timothée Chalamet. Por cierto, ganó el Óscar a mejor guión adaptado.

“Lucky”

John Carrol Lynch, EU

Una película llena de muchas peculiaridades. Para empezar, es la ópera prima del actor John Carrol Lynch (“Fargo”, 1996), y presenta a Lucky, un hombre de 91 años, solitario, ateo y un tanto gruñón. Su vida gira en torno a sus caminatas por el pueblo fronterizo de Arizona donde vive, almuerza en un café tradicional, resuelve crucigramas, ve programas de concursos en televisión y mal cena en el bar del pueblo.

A “Lucky” lo personifica Harry Dean Stanton, quien se destacó por ser un actor de papeles secundarios, de hecho como protagonista sólo fue en esta ocasión y en 1984 en “París, Texas” de Wim Wenders.

Pero, a pesar de no tener ningún padecimiento, su avanzada edad provoca que su cuerpo empiece a fallarle. Es entonces que Lucky emprende un viaje emocional por lo poco o mucho que le quede de vida, dando paso a una serie de reflexiones del sentido de la vida, pero sobre todo de la inevitable muerte, esa frontera que todos algún día vamos a cruzar para nunca volver, a diferencia de la otra frontera con la cual convive muy de cerca, la de México.

Importante es señalar que Harry Dean Stanton falleció a los 90 años, a pocos meses de haber terminado el rodaje, como importante es señalar que el director David Lynch aparece actuando.

“Tres anuncios por un crimen”

Martin McDonagh, EU

Pese a que fue la gran perdedora de la noche de los Óscar, y que el público, al menos en México, no ha conectado mucho con ella, y poco a poco se ha ido diluyendo, vale mucho la pena verla. Contiene elementos y temas que la hacen ser de interés universal, y que a continuación trataré de resumir.

Primero que nada, el papel de las mujeres como madres de familia, pero también como agentes de cambio. La protagonista, Mildred, personificada por Frances McDormand, es una mujer que no ha tenido la vida fácil, y encima de ello, su hija ha sido asesinada, al amparo y desdén de las autoridades de un pequeño pueblo ficticio en el estado de Misouri, llamado Ebbing.

Hay una frase que dice que para conocer bien a un país hay que irse a vivir a un poblado, algo que tal vez Gabriel García Márquez tenía muy claro cuando escribió “Cien años de soledad”, con la cual presentó una perspectiva de la realidad colombiana de su tiempo. Algo parecido sucede con “Tres anuncios por un crimen”, cuyo guión fue escrito por el mismo McDonagh.

Harta de la corrupción de las autoridades, Mildred decide rentar tres espectaculares afuera del pueblo, con fuertes reclamos a la Policía. El resto es una agradable cinta de drama, denuncia social con tintes de comedia negra, que se disfruta de principio a fin.

“Roma”

Alfonso Cuarón, México

Filmar esta cinta debió haber sido “pan comido” para Cuarón. Si ya creó genialidades como “Hijos del hombre” o “Gravedad”, la precisión milimétrica de “Roma” es comodidad para él. Pero no significa esto que la película sea de escasa calidad. Al contrario. Roma es la obra maestra de Cuarón, su obra más íntima y personal, la más entrañable. Razones de sobra hay para premiarla en la próxima temporada de alfombra roja. Va del drama, la comedia, el humor negro, la denuncia social hasta el cine de época.

Todo está meticulosamente calculado para llenar la pantalla de una historia cotidiana en brillante blanco y negro, pues gran parte del metraje está filmado en planos secuencia que contienen una chispa de naturalidad como nunca, pues el mismo Cuarón ha dicho que dio a los actores su parte del guión al momento del rodaje.

Pero la película funciona como una radiografía de México a partir del matriarcado, con mujeres que deben sacar la casta ante la adversidad y el fenómeno del padre ausente. También hay denuncia a las condiciones sociales del país, solo hay que prestar atención a las escenas cuando los pequeños juegan a ser astronautas, clara referencia, además, a la época marcada por la carrera espacial y obras maestras del cine mundial como “2001”.

Mensajes entre líneas, muchos, simplemente hay que poner atención a cada plano, cada foto, cada espacio, y encontraremos pinceladas de un artista completo. Si no la han visto, es momento.

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